martes, octubre 30, 2007

Tu cara me suena



Identificar el rostro de una persona o reconocer un lugar de un solo vistazo pudo ofrecer una ventaja adaptativa a nuestros antepasados homínidos. Eso explicaría por qué la habilidad para reconocer caras y lugares se hereda, según acaba de demostrar un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience. Sus autores midieron la actividad cerebral de 24 parejas de gemelos idénticos, con ayuda de la resonancia magnética funcional. Y comprobaron que, aunque durante la visualización de objetos (coches, sillas,…) o palabras no había ningún patrón claro en la respuesta de estos sujetos, la habilidad para reconocer personas y edificios sí era común entre los hermanos, lo que sugiere una base genética en el reconocimiento y memoria visual.